CURIOSIDADES BÉLICAS #3: Los últimos ases Panzer de la Segunda Guerra Mundial (1 de 2).

Finales de abril de 1945.
Entre las devastadas calles de Berlín, dos blindados alemanes, como sombras siniestras, emergen de la neblina generada por el humo de los incendios y el polvo en suspensión. Sus motores rugen con cierta discreción. Los muros de aquellos edificios que aún se mantienen en pie vomitan un eco delator capaz de alertar a las tropas del Ejército Rojo que cercan la capital del agonizante Tercer Reich. Las entrañas de las bestias de acero germanas regurgitan un sonido capaz de estremecer a cualquier ser humano.
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Se trata de una pareja de Königstiger pertenecientes al schweren SS Panzer Abteilung 503 (Batallón de carros pesados 503), dos de los seis únicos supervivientes de esa unidad que aún osan patrullar por las fantasmales calles de Berlín. Uno de ellos está comandado por el Oberscharführer Turk (equivalente a sargento en la Wehrmacht, Ejército alemán) con la serigrafía del número 101 apenas visible en su torreta, y el otro, el comandado por el Unterscharführer Georg Diers (equivalente a sargento segundo) con el número 314 aún apreciable en su respectiva torreta pese a los encarnizados combates en los que ha tomado parte en jornadas anteriores.
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Königstiger alemán en la primavera de 1945.
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Llegados a cierto punto, se les ordena tomar caminos separados para defender las calles más céntricas de la ciudad, aquellas que rodean la Cancillería del Reich, en cuyo búnker, a varios metro bajo tierra, Adolf Hitler se resiste a concebir la idea de la capitulación.

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Sendos comandantes no conocen el miedo. Son veteranos del frente ruso y saben a lo que se enfrentan. Durante los días previos, tras el repliegue de las colinas de Seelow (la antesala a la batalla de Berlín), Diers y su tripulación han puesto fuera de combate a 13 blindados soviéticos en apenas 9 minutos pese a que su Königstiger resultó alcanzado en la torreta y hubo de retirarse del frente para someter al tanque a las pertinentes reparaciones. Incluso tuvieron que remolcar a un Tiger I hasta el aeródromo de Tempelhof, emplazado al sureste de la capital alemana…
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Esta entrega al completo, y muchas más, próximamente disponible en «Soldados, hazañas y batallas».
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Ⓟ y Ⓒ Daniel Ortega del Pozo
www.danielortegaescritor.com

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