CURIOSIDADES BÉLICAS #4: Los últimos ases Panzer de la Segunda Guerra Mundial (2 de 2).

Berlín, 1945.

Al igual que en la entrega de la semana pasada, nos encontramos en Berlín, a finales de Abril de 1945. Las devastadas calles refulgen a causa de las llamas que consumen todos y cada uno de los edificios del centro de la ciudad. El Ejército Rojo rodea la capital del mortecino Tercer Reich, allí donde un reducido número de defensores aún osa plantar cara a la arrolladora marea soviética.

Entre ellos, un Königstiger perteneciente al schwere SS Panzer Abteilung 503 (Batallón de carros pesados 503) progresa a través del mar de ruinas. Comandado por el Unterscharführer Georg Diers (equivalente a sargento segundo en la Wehrmacht, Ejército alemán), la bestia de acero se dirige hacia el barrio berlinés de Neukölln, donde se presume un inminente encuentro con las tropas rusas.

Atrás quedaron varios días de feroz lucha en las colinas de Seelow (16 al 18 de Abril de 1945), ubicación próxima a la frontera germano-polaca. Durante la jornada del 19 del mismo mes, Diers y sus hombres lograron emboscar una columna de blindados soviética. En apenas 9 minutos pusieron fuera de combate a 13 de ellos; pero hubieron de pagar un pequeño precio tras experimentar semejante victoria. Un temible IS-2 ruso alcanzó su oruga derecha, además de su torreta, engalanada con el número de identificación 314. Por suerte pudieron retirarse a tiempo del campo de batalla para proceder con las más que necesarias reparaciones del blindado.

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Preparación artillera rusa en las colinas de Seelow, a pocos kilómetros al este de Berlín.

Diers, a bordo de su Königstiger, recuerda cómo los días han transcurrido repletos de incertidumbre. El 22 de Abril lograron alcanzar el barrio berlinés de Neukölln, donde se estableció el cuartel general de su schwere SS Panzer Abteilung 503; ni más ni menos que en el edificio del Juzgado del citado barrio. Un fugaz destello relampaguea en sus ojos de cazador al evocar el último blindado ruso destruido por su Königstiger. Las retinas de Diers parecen reflejar aquel humeante amasijo de hierros con el que ha incrementado su número de victorias hasta casi rozar la cincuentena…

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Esta entrega al completo, y muchas más, próximamente disponible en «Soldados, hazañas y batallas».

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Ⓟ y Ⓒ Daniel Ortega del Pozo
www.danielortegaescritor.com

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