CURIOSIDADES BÉLICAS #21: Cambrai 1917. Bestias de acero desatadas.

Noviembre de 1917. Nos encontramos al norte de Francia, en algún punto no muy lejos del paso de Calais y la frontera con Bélgica. Al amanecer del día 20, agazapados en el interior de las incontables trincheras que surcan el sector del frente, cientos de soldados alemanes aprecian perplejos un estruendo que emerge tras el horizonte.
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Aquel siniestro rugido simula el horrísono canto de una manada de animales prehistóricos. Pero no, estamos en pleno siglo XX, y aquello que llega a oídos de los defensores de la Línea Hindenburg no es otra cosa que el rugido de casi cuatrocientas bestias de acero desatadas. Su aullido metálico y ensordecedor vaticina muerte.
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Campos de muerte donde el alambre de espino se pierde en el horizonte.

¿Cómo se ha llegado a semejante situación? La respuesta a esta cuestión es sencilla…
Línea Hindenburg.
Desde finales de 1914 y comienzos de 1915, debido al estancamiento en el frente occidental, los ejércitos que combatían en los campos de batalla franceses y belgas se vieron obligados a cavar trincheras desde la frontera con Suiza hasta el mar del norte. Una cicatriz de más de 700 kilómetros de extensión que aún en nuestros días muestra su huella pese al paso del tiempo. Socavones practicados a lo largo de media Europa, repletos de miseria, dolor y privaciones, donde llegarían a desangrarse millones de seres humanos, demasiado jóvenes en su mayoría.
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Fotografía de reconocimiento aéreo del sector de Cambrai (Línea Hindenburg).

Llegados a los últimos meses del año 1916, y también durante el comienzo de 1917, Alemania apostó por erigir un sistema defensivo sólido, lo más intrincado posible para evitar futuras penetraciones en sus trincheras. Aquella sucesión de parapetos, búnkeres, líneas de alambre de espino y trincheras de profundidad considerable, que también contaba con emplazamientos dotados de ametralladoras y cañones, incluía túneles para que las tropas pudieran desplazarse de un punto a otro con cierta seguridad, pues la artillería enemiga nunca dejaba de castigar los sectores más expuestos.
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Al noreste de Francia, desde las orillas del río Aisne (cerca de Soissons) hasta Arras, este complejo trazado defensivo denominado Línea Hindenburg por las potencias aliadas, Siegfriedstellung (posición Sigfrido) por los alemanes, sumaba alrededor de 160 kilómetros de extensión. Cabe citar que, además, a varios centenares de metros por delante de esta línea, se situaron una serie de posiciones defensivas más ligeras donde los soldados allí atrincherados tenían la misión de retrasar, en caso de producirse, el avance enemigo. Cometido casi suicida en beneficio de aquellos camaradas emplazados a sus espaldas, pues con las primeras escaramuzas y el retumbar de los disparos pronto correría la voz de alarma…
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Esta entrega al completo, y muchas más, disponible en mi reciente publicación titulada «Soldados. Hazañas y batallas».
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Ⓟ y Ⓒ Daniel Ortega del Pozo
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