CURIOSIDADES BÉLICAS #1: ¿Te orinarías encima para salvar la vida?

Año 1914.
La 1ª Guerra Mundial ha estallado en verano, el 28 de Julio para ser más exactos, pero ni los soldados ni los dirigentes de las potencias enfrentadas son capaces de imaginar las devastadoras consecuencias de la contienda.
  
Soldados heridos tras un ataque con gas.
La Gran Guerra dejó tras de sí millones de bajas de seres humanos, cuyo desglose se presenta variable según las distintas fuentes consultadas. Aquellas más optimistas apuntan a los 8,5 millones de muertos (militares). Otras, por su parte, elevan la cifra a los 10 millones (militares). Pero el resultado de los conflictos bélicos no se resume a los fallecidos como consecuencia directa de los combates, también hay que tener en cuenta a los heridos, desaparecidos, prisioneros y, por supuesto, las bajas civiles; un total que entonces ascendería, aproximadamente, a los 40 millones. Números aterradores.
 

Soldados alemanes y un asno posan para la cámara con sus máscaras antigás.

 

No quisiera dejar al margen de estas sobrecogedoras cifras estadísticas a los animales, cuyo protagonismo en algunos casos fue más que destacado. Por poner un par de ejemplos, cabe citar a los equinos y las palomas mensajeras. Los primeros, caballos y yeguas, tiraron de las pesadas piezas de artillería, o ambulancias, a lo largo y ancho de toda Europa. Las segundas, empleadas como mensajeras entre el frente y la retaguardia, se jugaron el tipo para hacer llegar órdenes e información arropadas por enjambres de balas.

Estos nobles animales sufrieron lo suyo, así lo demuestran los números: 8 millones de equinos muertos y 100.000 palomas dejaron sus plumas sobre el campo de batalla…

Esta entrega al completo, y muchas más, próximamente disponible en «Soldados, hazañas y batallas»
 
 

Ⓟ y Ⓒ Daniel Ortega del Pozo
www.danielortegaescritor.com

Una respuesta a “CURIOSIDADES BÉLICAS #1: ¿Te orinarías encima para salvar la vida?”

  1. La barbarie del ser humano que llamamos «Guerra» (asuntos bélicos) nunca fue plato de buen gusto para mi. ni películas, ni música, ni libros… A caso por la incomprensión de tal acto, quizá por la vergüenza de pertenecer a tal especie considerada con raciocinio.
    ¡Pero «ete aquí»! Le escucho en el programa del señor Ríos y para mi sorpresa, me quedo enganchado a su forma y estilo de exposición.
    Es una maravilla disponer de personas con aptitud y profesionalidad (cercana) con la que usted nos deleita.
    Mi más sincero reconocimiento y gratitud.
    O.A. Crísphen

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